El axioma del contrato
Nunca trabajes sin un contrato escrito. No es solo protección financiera — asegura tu depósito y establece políticas claras de cancelación. Es, además, un mensaje psicológico: le confirma al cliente que está tratando con una empresa seria, no con alguien improvisando por hobby.
Las cláusulas que no deberían faltar
El contrato debe exigir condiciones físicas mínimas para poder operar y proteger tu inversión: espacio techado si el evento es al aire libre, una mesa resistente ubicada a una distancia razonable de la pista, y suministro eléctrico dedicado y con toma a tierra cerca del montaje.
Una cláusula que muchos DJs no incluyen y deberían: el derecho a detener la actuación o retirarte sin devolver el dinero si existe una amenaza física real o implícita hacia ti, tu equipo o tu colección musical. No es exagerado — es protección básica en un entorno donde no siempre hay seguridad presente.
Los cuestionarios previos que evitan errores fatales
Nunca dejes nada al azar en eventos protocolarios. Un cuestionario detallado del evento debería incluir los nombres de la corte nupcial escritos fonéticamente si son difíciles de pronunciar, y la cronología exacta: si el primer baile va antes o después de la comida, cuándo ocurren los brindis, cuándo el corte de pastel.
Si contratas a otros DJs para escalar tu operación, usa contratos laborales que detallen vestimenta, prohibición de alcohol o sustancias durante el trabajo, tiempos de llegada, y cláusulas de no competencia dentro de tu zona de operación.
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